Los pobres del Bronx no olvidan a Chávez

116 alumnos, todos hispanos, aprenden inglés en el sur del Bronx, Nueva York, a través del programa Servicio de Educación Básica, que durante tres años floreció gracias al dinero enviado por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez

Más de 30 programas recibieron fondos del estado venezolano desde 2007 a 2010 por iniciativa de Chávez. Foto: EFE

Viernes, 08 Marzo 2013 12:27

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Efrém Vallenilla señala una lista de verbos en una pizarra y sus estudiantes repiten al unísono “repent, try, ask, sing”.

Los alumnos, todos hispanos, aprenden inglés en el sur del Bronx, Nueva York, a través del programa Servicio de Educación Básica, que durante tres años floreció gracias al dinero enviado por el presidente de Venezuela Hugo Chávez.

“Aquella fue la mejor época que tuvimos. Me pagaban por hacer las clases. Ahora hago esto como voluntario y ya no tenemos oficinas. Tenemos que hacer las clases aquí”, dijo Vallenilla, refiriéndose a una sala de un centro comunitario del barrio.

El programa de 116 estudiantes fue uno de los más de 30 que recibieron fondos del estado venezolano desde 2007 a 2010 por iniciativa de Chávez y a través de la creación de una coalición local llamada PetroBronx que escogía los proyectos más necesitados de fondos.

El dinero, entregado a través de Citgo, la subsidiaria estadounidense de la empresa petrolífera del Estado venezolano, ayudó a impulsar programas de educación, cooperativas de alimentos y hasta de limpieza del río Bronx, dejando huella en uno de los condados más pobres del país.

Recuerdos 

Tras la muerte del mandatario venezolano el martes, los hispanos del barrio recuerdan ahora la visita que el expresidente les hizo en 2005 y a raíz de la cual tres millones de dólares provenientes de Venezuela fueron distribuidos a todo tipo de iniciativas locales bajo la coordinación de PetroBronx.

Mientras en muchas zonas de Estados Unidos Chávez no es popular, considerado más bien un jefe populista que abolió libertades en su país, en el sur del Bronx sigue siendo el héroe que dedicó su vida a las clases trabajadoras y los inmigrantes sin recursos.

“Fue una persona humanitaria, preocupada por el bienestar de los pobres. No hay presidentes de Estados Unidos que hayan visitado el sur del Bronx en años”, dijo Lucía Solano, una dominicana que dirige el Servicio de Educación Básica. “Chávez nos dijo que hay que luchar y que no nos podemos dejar vencer por ser pobres. Había que poner un granito de arena y él lo puso”, agregó.

La organización de Solano recibió un total de 300 mil dólares entre 2007 y 2009 que le sirvieron al grupo para pagar su alquiler, comprar computadoras y ofrecer todo tipo de servicios a la comunidad, desde asesoría en vivienda a temas de salud. Ahora, el Servicio de Educación Básica no tiene un espacio propio porque no puede permitirse los gastos de un alquiler y tira adelante con la ayuda de voluntarios como Vallenilla.

Primer paso

Fue el congresista demócrata José Serrano quien invitó a Chávez al sur del Bronx en 2005 y quien lamentó el martes su muerte, diciendo que fue un hombre que “nació con muy poco y usó su talento y sus regalos para intentar ayudar a la gente y las comunidades que reflejaban sus raíces de pobreza”.

Solano y otros líderes comunitarios formaron PetroBronx, la coalición de trabajadores locales cuyo comité escogería los programas que necesitaban el dinero. PetroBronx enviaba las propuestas escogidas a Citgo, que tomaba la decisión final y entonces enviaba la cantidad total (un millón de dólares anuales) a North Star, una fundación sin fines de lucro. La comunidad del sur del Bronx se reunía después con representantes de North Star que entregaban los cheques.

“(El dinero de Chávez) tuvo un impacto enorme”, opinó Félix Leo Campos, un puertorriqueño que formó parte del comité de PetroBronx. “El presentó un modelo social distinto de soluciones, una solución alternativa, y apoyó esfuerzos locales para solucionar problemas crónicos aquí, del sur del Bronx, que no se solucionaban”.

Programas de grupos como La Peña del Bronx, La Misión de la Iglesia de San Juan Bautista, El Instituto de Investigación y Desarrollo de Mujeres Musulmanas o La Finca del Sur fueron otros de los beneficiados con el dinero venezolano.

Se estipuló que la ayuda duraría tres años y después se renovaría. Citgo creó la Fundación Simón Bolívar, que entregaría el dinero. Sin embargo, los miembros de PetroBronx empezaron a tener diferencias de opinión con Citgo, a la que acusan de entregar también fondos a organizaciones con grandes presupuestos y que no estaban ligadas al colectivo local.

“Nosotros hacíamos esto por solidaridad y no por caridad. Ahí estaba la diferencia”, explicó Luis Rojas, un dominicano que también formó parte del comité de PetroBronx y cuya organización “For a Better Bronx” recibió dinero de Chávez.

Disputa ideológica

En 2010 la disputa ideológica entre ambas partes provocó que ya no llegara más dinero, aseguran los activistas.

Fernando Garay, un portavoz de Citgo, no comentó sobre PetroBronx y refirió preguntas al reporte de responsabilidad social de Citgo, que destaca que desde 2007 la empresa y la fundación han repartido 4,8 millones de dólares en el Bronx. La fundación continúa entregando fondos a organizaciones comunitarias locales y lista sus nombres en su portal de internet.

No todos los venezolanos que viven en Nueva York están de acuerdo.

“Esto fue una forma de ofender al gobierno norteamericano. Fue una forma de decir a los pobres de Estados Unidos ustedes cuentan conmigo porque no cuentan con el gobierno de Estados Unidos”, opinó Fanny Bello, una venezolana que vive en Manhattan. “Chávez le mostraba al mundo que el gobierno de Estados Unidos no se ocupaba de los pobres. En cambio, él sí se ocupaba. La ayuda no es ayuda si es a beneficio personal”.

Según una encuesta de Gallup y el Food Research Action Center, el Bronx presenta uno de los índices más altos de hambre en el país.

Más ayuda

Chávez no sólo ofreció ayuda al condado neoyorquino. También lo hizo en Nueva Orleans tras el paso del huracán Katrina, aunque las autoridades estadounidenses rechazaron la oferta. Pese al antagonismo, Chávez nunca dejó de exportar petróleo a Estados Unidos.

Por otro lado, la ayuda al Bronx no fue sólo con fondos. También hubo un programa de aceite para calefacción. Más de un millón de personas tuvieron calefacción en invierno en Estados Unidos en los últimos ocho años gracias al aceite que recibieron a través de Citgo. El programa ha beneficiado a familias de 25 estados y de Washington.

“Yo creo que la grandeza del presidente Chávez comienza ahora”, dijo Rojas, quien explicó que un programa de su organización que se dedicaba a integrar a jóvenes en escuelas desapareció cuando los fondos del venezolano dejaron de llegar. “El (Chávez) es el referente para una nueva América Latina”, sostuvo.

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