La agenda 2013 para Oriente Medio

El escenario multifacético con que Asia Occidental encara el inicio del 2013

 

Oriente Medio en 2013

El 2013 se presenta como un año sumamente complejo para los países de la región. Diversidad de temas a abordar y de conflictos que vinculan actores endógenos y exógenos. Pujas geopolíticas, intereses de los estados, una ONU atada de manos entre otras cosas, configuran un escenario sumamente inestable.

Aquellos lectores que se encuentren al tanto de lo que ocurre en la región denominada Oriente Medio pensarán al leer este análisis que lo escrito no es novedoso. No es su intención serlo, sino organizar el escenario multifacético con que Asia Occidental encara el inicio del 2013 para, finalmente, proporcionar un claro enfoque que facilite la complejidad mencionada.

1. La cuestión palestina

El 29 de Noviembre de 2012 , la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció a Palestina como “Estado Observador No Miembro” producto de un excelente planeamiento de acciones diplomáticas que permitieron el voto en bloque de la comunidad internacional, salvando la valla de un Consejo de Seguridad que responde a los intereses de cinco estados, en definitiva un organismo adicto a una configuración del sistema internacional caduco hace ya varias décadas.

El logro de Palestina abre ahora un escenario sumamente complicado para quienes pretenden liderar y, principalmente, sacar réditos de esta “victoria”. El primer desafío se refiere en la concentración del poder: hasta el momento los territorios palestinos poseían a sus líderes en una suerte de diáspora entre Egipto, Siria, Líbano, Jordania, etc. Dependiendo el momento histórico y de la organización en cuestión (Hamas o al-Fatah) sus líderes fueron trasladándose de un país a otro. Hoy, con el reconocimiento de Palestina como Estado, el desafío es concentrar el poder político en un lugar. Entiéndase concentración como opuesto a diáspora.

El segundo desafío consiste en, lisa y llanamente, la construcción de un Estado, es decir, la planificación e implementación de un sistema burocrático que permita la conducción de los territorios palestinos (teniendo en cuenta la particularidad de que se trata de un territorio fragmentado físicamente) armonizando los intereses de ambas organizaciones. Si bien es cierto que luego de varias décadas, hace unos meses fuimos testigos de un acercamiento público entre al-Fatah y Hamas lo cual presagiaría un buen inicio en este aspecto.

El tercer desafío, que se desprende del anterior, es la consolidación de ese aparato burocrático. Es primordial que se logre la centralización de la fuerza en el estricto sentido Weberiano, el cual permitirá a quien ejerza la Presidencia de la Autoridad Nacional el acto amalgamador de todos los aspectos vinculados con la conducción del Estado Palestino y, principalmente, controlar las facciones disidentes que habitualmente son las que cometen los actos acusados de terroristas por parte de Israel. De lograrse estos tres aspectos, Palestina estaría en condiciones de encarar una segunda etapa de negociaciones en Naciones Unidas con vistas al reconocimiento pleno como Estado Miembro, contando con el respaldo de un Estado organizado política y territorialmente pero principalmente controlado en su totalidad por la Autoridad Nacional.

2. Guerra civil en Siria

Asunto de suma complejidad en la agenda regional no sólo por los caracteres tipificadores propios del conflicto, sino por los intereses tanto opuestos como convergentes de actores internacionales (Estados Unidos, UE, Rusia, China, ONU, Liga Árabe, Arabia Saudíta, Irán, entre otros). 2013 pareciera ser el año de la caída del régimen de Bashar al-Assad. El interrogante que surge de esto, es ¿quién lo sucederá?.

Esto será motivo de nuevos enfrentamientos; se olvidarán que el objetivo inicial de la guerra civil era deponer al presidente para enfrentarse nuevamente por la sucesión. El escenario está dispuesto para ello: una oposición claramente heterogénea, un aparato estatal leal a la familia al-Assad, un ejército regular en igual situación de lealtad y un ejército “rebelde” cada día mas numeroso y con mayor capacidad de desestabilizar.

Por otro lado encontramos las presiones internacionales que tratarán de inclinar la balanza a “candidatos” que le sean convenientes. Seguramente Rusia pretenderá un nuevo presidente que emerja de la línea familiar de Bashar (o por lo menos que responda a ellos) y la Unión Europea junto a Estados Unidos querrán algún candidato que surja del Consejo Nacional Sirio.Interesante será ver hasta dónde se involucran para facilitar el ascenso de uno u otro.

El segundo desafío de la era pos al-Assad será la relacionada a la reconstrucción del país. Luego del accionar casi sin límites del Ejército Sirio éste devastó ciudades enteras afectando la capacidad productiva y la vida de la población. Esta reconstrucción claramente estará condicionada por quien sea el nuevo presidente: en caso de ser la opción Rusa, los organismos internacionales de crédito, como también la Liga Árabe, serán renuentes a a librar fondos para levantar nuevamente las ciudades destruidas.

Por último encontramos el problema de los refugiados sirios que han sido recibidos por los países limítrofes (Turquía, Líbano, Irán, etc). Se deberán destinar grandes cantidades de dinero para organizar la vuelta a sus hogares de los más de 260.000 refugiados. Será fundamental la articulación y coordinación que se lleve a cabo con ACNUR y con el CICR para facilitar el traslado teniendo en cuenta que son las dos organizaciones que en este momento conviven con dichos refugiados.

3. Salafismo

El Salafismo emergió como la gran amenaza para aquellos que se vieron ilusionados con las revueltas que lograron la caída de regímenes dictatoriales en la región ( primavera árabe es un término académicamente incorrecto). Aquellos practicantes del Islam consideran al Salafismo como un movimiento totalmente extraviado de la fe islámica, los salafi ultra-zahiris  hacen takfir, es decir, que consideran incrédulos a todos excepto a ellos mismos. Para comprenderlo mejor, el salafismo es de raíz sunnita, que se funda en la interpretación estricta y literal del Corán y buscan seguir las enseñanzas de vida de los salaf (Muhammad mas aquellos que lo rodearon y acompañaron en vida).

En cuestiones políticas es donde aparecen involucrados en aquellos países con nuevos gobiernos: los Salafistas exigen la aplicación estricta de la Sharía (ellos la practican) con una clara diferenciación entre los sexos y con ciega fidelidad al Corán y la Sunna como legislación que organice la vida de la sociedad. Claramente esto se aleja tangencialmente de los objetivos perseguidos por los revolucionarios que derrocaron a figuras como Ghadafi o Mubarak. Los nuevos gobiernos, en algunos casos provenientes de Hermanos Musulmanes, se encuentran presionados y/o seducidos por el Salafismo pero, principalmente, el salafismo está acusado de acciones más violentas con el objetivo de imponer su versión de la sociedad árabe.

4. Israel

El Estado de Israel se encuentra en una encrucijada importante; por un lado el reconocimiento de Palestina como Estado fue un golpe muy duro a 50 años de intentos de minimizar la presencia árabe en los territorios de Cisjordania y Gaza, a lo que se suman los permanentes actos de violación al Derecho Internacional Humanitario, los cuales hasta ahora, no han sido juzgados por tribunales internacionales (como tampoco los ataques palestinos a los asentamientos israelíes).

Por otro lado, la situación en Siria también le es de sumo interés, ya que desde aquel país se abastece a Hizbollah. Irán nutre de fondos y de armamento a la organización utilizando el territorio sirio como lugar de paso con el apoyo del régimen de Bashar al-Assad; en caso de la caída de éste se complicaría continuar con el soporte iraní y por ende dificultando las operaciones de Hizbollah. El único beneficiado sería Israel que por un período indeterminado de tiempo descansaría del hostigamiento en el norte de su territorio.

Finalmente, los sectores más radicales de las fuerzas armadas israelíes son proclives a ejecutar ataques quirúrgicos a las instalaciones nucleares iraníes. Claramente una acción militar de estas características sería devastadora en la región, no sólo por la capacidad “regular” de respuesta que poseen las fuerzas armadas iraníes sino que a ciencia cierta aún no se sabe en que fase se encuentra la construcción del arma atómica, la cual Israel ya posee.

Lo llamativo es que no solo sectores militares ven como posible atacar militarmente a Irán, sino que el sector intelectual también: la Universidad de Tel Aviv realizó estudios de simulacros sobre este tema. En un muy interesante artículo Kenneth Waltz expuso por qué Iran debería tener la bomba atómica, básicamente su análisis se resume en que un Irán nuclear no desestabiliza la región sino, por el contrario, la balancea ya que el único país nuclear es Israel. De alcanzar el desarrollo nuclear Irán quitaría a Israel la hegemonía militar, aquí la desesperación israelí por destruir sus instalaciones.

Conclusiones sobre Oriente Medio en 2013

Como quedó demostrado la agenda regional es sumamente complicada. Cada factor además, posee objetivos específicos que condicionarán su desarrollo y su posterior vinculación con los otros. En Oriente Medio ningún fenómeno se da en forma aislada y los actores internacionales más importantes son conscientes de esto; por ello la necesidad de involucrarse y de influenciar en los procesos planteados para finalmente lograr imponer sus propios intereses.

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