Taxista se ha vuelto una celebridad tras el escándalo sexual del Servicio Secreto en Colombia

El escándalo sexual del Servicio Secreto de Estados Unidos ha generado chistes picantes, inspirado una canción con ritmo caribeño y convertido en celebridad a un taxista local de 42 años que vive con su madre y parece estar oculto.

Sin otras pistas decentes localmente, periodistas ansiosos se pelearon toda la semana por los favores de José Peña, el dueño del puesto de taxis del Hotel Caribe y la persona que transportó a casa a la prostituta que inició el escándalo.

Reporteros de tabloides y cadenas televisivas se acusaron entre sí de hacer subir con sus ofertas las tarifas de Peña. El taxista desaparecía durante horas al servicio de uno u otro reportero, mientras los otros le llamaban incesantemente por teléfono, llenando su buzón de súplicas.

Después de todo, fue Peña quien guió a los periodistas a la casa en un discreto callejón sin salida en los límites de la ciudad donde dijo vivía la mujer con su hijo de 9 años. Y describió cómo la mujer le dijo que un agente del Servicio Secreto se había negado a pagarle y cerró su puerta en el hotel de cinco estrellas el 12 de abril por la mañana.

“Es el hombre más importante del mundo esta semana”, bromeó el taxista William Jiménez.

Los colombianos se han divertido a costa de los estadounidenses en Twitter y Facebook, con un mensaje vinculando la acusación de que uno de los agentes se había negado a pagarle a la prostituta con el acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Colombia cuya implementación fue anunciada tras la cumbre de las Américas.

Había también una sensación de indignación. “Está claro que ellos querían tratar a Latinoamérica como un burdel”, dijo un tweet citado por la revista colombiana Semana.

El escándalo estalló luego que la policía y empleados de seguridad del hotel fueron llamados debido a una disputa entre la mujer y el agente.

Muy pronto, 11 agentes estaban de regreso en Estados Unidos para enfrentar cargos de conducta inapropiada. Seis han perdido sus empleos, y las fuerzas armadas estadounidenses están investigando separadamente a 11 de sus efectivos. Investigadores estadounidenses han determinado que unas 20 mujeres colombianas se pasaron la noche en el Caribe con miembros del cuerpo de seguridad del presidente Barack Obama menos de 48 horas antes de su arribo para la cumbre.

“Los agentes secretos no pensaron en Obama, solamente ellos pesaban en estar en la cama”, dijo la canción sobre el escándalo, en un video lanzado el sábado.

Decenas de reporteros basados en Estados Unidos llegaron a Cartagena a toda prisa para reportar sobre el escándalo, sumándose a los que ya estaban allí para cubrir la cumbre.

Han recorrido bares y discotecas frecuentados por prostitutas con nombres como Isis y Electra, trabajando largas horas y consumiendo cocteles excesivamente caros mientras trataban de encontrar al menos a una de las mujeres que se pasaron la noche con agentes del servicio secreto.

No les ayudó para nada el hecho de que los empleados del Hotel Caribe recibieron órdenes del dueño de mantener silencio y altos funcionarios de la policía y el gobierno, habitualmente muy cooperativos, también se callaron.

Un medio de prensa eventualmente publicó fotos, halladas en Facebook, supuestamente de la mujer.

La página en Facebook fue suspendida poco después, pero para entonces los reporteros tenían una foto de una mujer en bikini para ayudarles en su búsqueda.

Vecinos de la casa adonde Peña llevó a la mujer a la que identificó como “Dania” dijeron que una mujer de unos veintitantos años dejó su casa el miércoles por la mañana con su niño de 9 años y su criada.

Otros taxistas también trataron de capitalizar el frenesí de prensa, tratando de cobrarle a un reportero hasta ocho veces la tarifa usual.

“Peña cobró 500.000 pesos (280 dólares) por la misma cosa”, dijo el chofer Marcos Miranda en tono de protesta luego de un viaje de dos horas, antes de aceptar resignadamente el equivalente de 30 dólares.

Pero Peña además rompió el código de silencio que protege a las trabajadoras sexuales y otros, incluyendo taxistas, que reciben una porción de las ganancias a cambio de encontrar clientes, dijeron en privado varios taxistas.

Peña sonó afligido el viernes antes de que fiscales colombianos le citasen para interrogarle.

Un periodista de la AP que trató de contactarlo para que confirmara si la foto publicada era de la mujer a quien llevó a su casa desde el Hotel Caribe se encontró en la casa con una madre angustiada, Gloria Hoyos: “No como, no duermo”, dijo, tratando de contener las lágrimas. “Me tiene los nervios alterados”.

Para el sábado, el carrusel de prensa de Peña había acabado.

Su casa en un barrio de clase media baja, donde su madre, de 68 años, vende postres y helados a través de ventajas con barras, estaba cerrada y sellada.

Mientras tanto, la mujer conocida como Dania ha contratado a un abogado llamado Marlon Betancourt, quien ha rechazado pedidos de declaraciones de The Associated Press. Pero le dijo a otra organización de prensa que su cliente espera demandar al agente del servicio secreto por comportamiento abusador.

Y quiere vender su historia.

Un policía de la oficina del fiscal, que no estaba autorizado a dar su nombre, pronosticó “grandes cosas” para Dania.

“Va a ser famosa”, dijo. “Mira, ella va a salir en la portada de la revista Playboy”.

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